miércoles, 27 de junio de 2012

En los zapatos de otro
Este jueves un relato




Ponerse y Actuar

Ponerse en los zapatos del otro, que fácil decirlo, ¿verdad?, de hecho es algo que muchas veces decimos hacer pero que en realidad pocas hacemos al 100% porque es difícil, no imaginarse en los zapatos o la piel del semejante sino actuar consecuentemente después de haberlo hecho.
Indudablemente hay situaciones que predisponen mas a practicar este difícil arte de la empatía, unas veces por compromiso personal ante las situaciones del día a día como ese ejercito de voluntarios colaborando con las instituciones de beneficencia, otras a veces por el puro ejercicio de una profesión. Este último es mi caso, y por eso hoy toca una reflexión puramente personal.

Creo que es raro el día que de una manera u otra no tengo que hacer un ejercicio de voluntad para ponerme en los zapatos de alguien y tomar decisiones en base a ello, eso hace que la imagen o valor de algunos conceptos vayan cambiando con el tiempo, me refiero  concretamente al de "Calidad de Vida". 
Hasta ahora casi siempre primaba la cantidad, el llegar mas allá de cualquier forma pero desde hace unos años la sociedad va cambiando y cada vez se solicita una mejor calidad de vida frente a la simple cantidad o supervivencia a cualquier precio. 
Eso obliga a que poco a poco tomemos conciencia de los deseos de aquella persona que se sienta al otro lado de la mesa y que te mira pidiéndote una opinión, un consejo, una directriz clara y segura para lo cual tienes que congeniar lo aprendido en todos los años pasados con lo que realmente piensas que precisa el protagonista y para ello...... hay que ponerse en sus zapatos y aprender a respetar sus decisiones y ayudar a tomarlas.

Un caso práctico:



Y aqui con diálogos en castellano



Más zapatos que ponerse, en el expositor de Gastón

24 comentarios:

  1. Manu, también yo he intentado empatizar a fondo con lo que expones. Las decisiones son de uno o una misma tomadas reflexiva y serenamente, deberían respetarse por encima de todo, aunque cueste, aunque nos sometan a un cargo de conciencia, la ética es respetar la voluntad ajena.
    !Qué complicado amigo! llegar a ese grado de empatía, en momentos de la vida nos encontramos metidos en la piel ajena, deberíamos hacerlo con más frecuencia.

    Muy emotiva y seria reflexión la tuya. Besito cariñoso.

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  2. Creo que has planteado uno de los conflictos más difíciles de nuestra sociedad pues entra de lleno en el campo de la Ética. Y no hay UNA ética. Hay muchas, casi tantas como personas. ¿Cuál se debe respetar? Para mí no hay duda, la de la persona afectada. Pero es fácil decirlo. Lo difícil es hacerlo. Esta semana toca reflexionar y mucho. Besos.

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  3. Ay, amigo, eso sí que me da miedo, que otro tome decisiones por mí o que crea que se ha puesto en mis zapatos sin consultar, pero ¿qué haremos cuando no podamos? Alguien tendrá que hacerlo. En este caso no me gustaría tomar decisiones por nadie, no quisisera yo ponerme en los zapatos de quien debe hacerlo.

    Muy buena esta entrada.

    Besito a los dos.

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  4. Un tema polémico, al que la sociedad, -nosotr@s- da la espalda. Con mi medio siglo, y con la experiencia, vivida, de quienes ya no están conmigo. Permiteme la osadía de inclinarme por la calidad, porque la cantidad, puede ser muy relativa.., y no siempre es sinónimo de bienestar. Bienaventurados aquell@s que llegan a la senectud, sin ver, ni sentir sus facultades mermadas.
    Un beso.

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  5. Si la empatía fuera una cualidad más abundante y ejercitada, la convivencia en sociedad sin dudas sería más fácil, fluida y productiva.

    Un abrazo

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  6. Sinceramente, abogo por la calidad porque ¿de qué sirve la cantidad si no estas bien?. Y en parte está bien que se genere respeto y confianza en estas relaciones pues la opción es poder decidir y conocer de que dispones. Entiendo así que el camino de la calidad en muchos casos no deja de ser difícil, pero una mano amiga siempre lo amilana un poco.

    Besos!!

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  7. Difícil, muy difícil papeleta para el que tiene que ponerse en la piel del otro, aparcando sus propias convicciones, aquellas que lleva grabadas desde siempre por convicción personal y por su código deontológico. Escuchar, comprender, aconsejar, opinar, encauzar, debe de ser en ocasiones durísimo y digno de admiración y encomio.
    Me ha gustado mucho tu reflexión en este jueves.
    Un fuerte abrazo.

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  8. Tu profesión requiere que uno se ponga en el lugar del paciente, y aconsejarlo y consolarlo. Por suerte son muchos los que lo hacen, en el momento en que uno está dolorido y asustado necesita (ademas de la cura) unas palabras de aliento y una actitud de empatía.
    Difícil y hermosa profesión, que bueno debe sentirse el saber que uno ayudó a que esa persona pueda retomar normalmente su vida.
    un abrazo

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  9. Hola Manuel.

    Las personas que estáis por vuestra profesión "al otro lado de la mesa" reconozco que lo tenéis muy difícil e imagino que cada día, tendréis que daros ánimos para comprender los problemas de los que a vosotros acuden a pedir ayuda, cura y consejo.
    Afortunadamente, el número de profesionales responsables supera a los que no lo son. La pena es que esos otros, enturbian el panorama.

    Un fuerte abrazo. (Un pedacito para Ana)

    Lupe

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  10. Difícil situación la que expones, donde la responsabilidad y la comprensión priman. Claro, desde aquí y ante una visión bastante imparcial, dar una opinión puede resultar fácil, pero como familia a veces debemos también tomar decisiones difíciles y dolorosas. Es algo de lo que hemos hablado, dejando cada uno en claro su voluntad si algo aconteciese y se tuvieran que tomar decisiones de ese tipo (tal vez para evitar ponernos en los zapatos del otro), y todos hemos concordado en que debe prevalecer la calidad de vida, de lo contrario, la vida en sí dejaría de tener sentido. Duro pero así pensamos.
    Un escrito que invita, ciertamente a la seria reflexión.
    Un beso:
    Gaby*

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  11. Creo Manuel entender lo que dices, lo que sientes y creo Manuel en el poder de decisión. No, yo no apuesto por la cantidad, no para mi, prefiero poder elegir solo calidad y lo que tenga que llegar que llegue.
    Dura decisión, dura profesión, generoso corazón
    Un abrazo.

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  12. No sabes cuántas veces pienso últimamente en que no quiero vivir a cualquier precio, que sin calidad no merece la pena, pero es tan difícil saber que tu tiempo se agota que quieres agarrarte a un clavo ardiendo.
    Pero sí, razonando, supervivencia a cualquier precio no, porque no es más que alargar una agonía.
    Un beso Manuel. Me ha gustado tu reflexión.

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  13. Yo creo que lo tengo claro, la calidad, pero también entiendo que el miedo y lo desconocido nos hagan aferrarnos a la vida y tomar una decisión de ese tipo, no quiero ni pensarlo. Dura e interesante reflexión.
    Besos

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  14. Creo entenderlo, creo ponerme en tu zapato y me da vértigo tanta responsabilidad, tanta transcendencia.

    Todos intervenimos en la vida de los demás y sólo el corazón puede suplir carencias.

    Muy serio y reflexivo el texto.
    Un abrazo.

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  15. Admiro mucho a quienes trabajáis con la vida. Por eso agradezco mucho que cuentes esas sensaciones que se viven en tu trabajo.
    Un abrazo, amigo.

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  16. El vídeo no lo he visto, pero si que he leído el texto detenidamente. Es cierto que es un tema muy difícil de tratar, que invita al diálogo y la reflexión, pero yo tengo muy clara mi opinión al respecto, opinión que, leído el resto de comentarios, puede hacer que me toméis por radical. Creo que nadie tiene el derecho ni la capacidad de decidir sobre la vida de una persona, creo que nisiquiera sobre la propia, a cada cual nos llegará nuestro momento y debemos aceptarlo, no sé, así pienso yo. ¡Y que sea lo que Dios quiera! Un beso. Por cierto, difícil trabajo el de médico, yo los respeto y admiro, como no podía ser de otra manera, son ellos quienes nos salvan la vida en muchas ocasiones. ;)

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  17. tu prpofesion es dificil para tomar esas decisiones... muy dificil... yo ni siquiera me puedo plantear qué haría... me cuestan esos zapatos. Sin dudas un relato bien logrado amigo! un abrazo!

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  18. Dificil papel, ponerse en los zapatos de otro y tomar decisiones por él; pero sino hay más remedio hay que hacerlo. El grado de empatía se hace muy grande y cuesta tomar esas decisiones.
    Me ha gustado tu relato, muy reflexivo

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  19. Realmente te comprendo, como lo he escrito este jueves mi trabajo también consiste en comprender al del otro lado del mostrador. Es difícil soportar esos zapatos y sentir cuánto aprietan. Pero creo que está en cada uno esa capacidad de hacerlo, es algo que se aprende con los años, o con la vida. Y en parte es gratificante saber que uno da lo mejor de sí mismo, al menos por un ratito.
    Me ha encantado este texto, es para pensar.
    Un abrazo enorme :)

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  20. Pues por fin llegué, pero por otro camino pensaba que no habías publicado.
    Que decirte, tu me conoces, lo sabes bien, lo importante que es para mi la empatía y todo lo que lo practico, a diario y sin embargo como decía en el blog de Medea ¿Y a mi cuando me toca?
    Besps

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  21. Yo creo que la empatía como la virtud, la ética son ejercitables, es una arte aprender a ponerlas en práctica. a ayudar, a respetar y a tolerar la voluntad ajena cuando no compatibiliza con la propia.
    Es muy importante lo que haces y estoy segura que quien este del otro lado, lo aprecia.
    Un abrazo Manuel

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  22. Ponerse en el lugar del otro es difícil, pero muchas veces es interesante acercarse a la situación para poder opinar o decidir, y eso requiere experiencia.

    Un abrazo.

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  23. Muy dificil lo tienes, lo tienen los que deben separar el corazon de los asuntos y tomar decisiones por el bien de los demas. Sacar la humanidad y los conocimientos del mismo bolsillo, es un don que escasea. Asi que gracias por ponerte en los zapatos de muchos.
    Un beso

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  24. No te conozco, me inclino a pensar que eres de bata blanca, no, hombre, carnicero no...sanitario, médico muy posiblemente, y no precisamente pediatra.
    Me gusta que compartas el mundo desde el otro lado, la sensación a veces de impotencia, por no sab
    er si el problema tiene solución. Te calzas zapato ajeno y haces bien.
    Me gusta tu relato, me gusta mucho.
    Un placer leerte.

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